Evaluación Institucional
Evaluar la
institución escolar es valorarla en su conjunto, apreciando su calidad,
mediante acciones reflexivas y críticas, en vistas a realizar cambios, tomando
las decisiones pertinentes, para mejorarla, intentando alcanzar los objetivos
propuestos, a partir del diagnóstico aportado por la evaluación. La evaluación
institucional no debe tener el fin de castigar sino de cambiar para crecer.

Se trata de un
proceso ético y planificado, integrado por una sucesión de acciones vinculadas,
que debe hacerse en forma permanente y comprendiendo a todos sus actores
(alumnos, docentes, administrativos, directores) así como a la institución en
sí misma en cuanto a su infraestructura, ideario y proyectos.

La visión que debe
aportar la evaluación es global, ya que podría darse el caso que alumnos y
maestros estuvieran desmotivados, pero la causa podría ser que las aulas fueran
oscuras, demasiado grandes o muy pequeñas o que hubiera mucho ruido. También
podría ocurrir que se debiera al mal clima de trabajo generado desde la
dirección de la escuela, o que las estrategias de enseñanza del docente no sean
las adecuadas a ese grupo. En estos, una vez realizado el diagnóstico a través
del instrumento de evaluación, se deberá ver la posibilidad de reestructurar
las condiciones edilicias en el primer caso, o dialogar con los directivos para
lograr un acercamiento que genere mayor confianza y menos presión en educandos
y educadores, sin que esto signifique dejar de ejercer la función de contralor,
o por último conversar y asesorar a los docentes sobre posibles herramientas
didácticas que los podrían ayudar a que las clases resulten más atractivas para
todos.

La evaluación de la
institución puede ser interna (desde adentro de la propia institución) la que
debe hacerse en forma colaborativa y democrática; o externa, por parte de
agentes que no pertenecen a la propia institución. La primera tiene la
desventaja de ser más subjetiva pero también la que más está en condiciones de
conocer sus necesidades y su funcionamiento. Ambas miradas son importantes si
se lo hace con responsabilidad, compromiso y criterio. Realizar primero una
evaluación interna es altamente favorable pues en ella podrá apoyarse la
evaluación externa posterior.
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